lunes, 20 de enero de 2014

Un amor en Lisboa




¿
Recuerdas 

el sonido del teléfono a cierta hora
de la noche
que nadie contestaba
mientras pensábamos en el otro;
y cuando nos tomábamos  de la mano
debajo de la mesa
en un restaurante lleno de conocidos;
y los viajes para una vez más
caminar Lisboa llena
de atardeceres y anocheceres,
de tiempo robado a los otros,
y cenar a la orilla del Atlántico
con el sonido de un fado melancólico
a lo lejos y en la frontera de la noche
correr de la mano
por las mil escaleras y callejones de la ciudad
hasta llegar a la cama
que nos esperaba impaciente
y al final las llamas
de nuestros cuerpos desnudos
que iluminaban la calle hasta
altas horas de la madrugada?
¿Recuerdas que prometimos olvidarnos
para seguir viviendo en otros sueños?
Pues yo no lo he cumplido.
Mi cuerpo aún arde al recordarte.

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